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Graffiti, aerosol y reciclaje

Autor: OTTSTUFF

 

El aerosol es una herramienta profundamente arraigada en el graffiti, aunque actualmente también se emplea en otras disciplinas creativas, como las manualidades o la customización de objetos. Arrastra multitud de polémicas desde sus orígenes, tanto por su íntima relación con el graffiti y la inevitable controversia que ello conlleva, como por la alerta medioambiental que se activó en los años 1970 asociada al impacto de los clorofluorocarburos (CFC) sobre la capa de ozono. En este artículo veremos un poco sobre sus orígenes, avances, y algunos consejos relacionados con su uso sostenible (seguridad, reciclaje y medio ambiente). Si te interesa el tema, ¡sigue leyendo!

 

 

El graffiti y su relación con el aerosol

 

El uso del aerosol es una práctica extendida desde el mundo del graffiti a otras disciplinas artísticas, habitualmente relacionadas con la filosofía del DIY ("do it yourself", o "hazlo tú mismo"). Sin duda, es una herramienta creativa muy versátil y de gran utilidad, que nos evita tener que utilizar medios o utensilios auxiliares: el propio contenedor de pintura es el instrumento de aplicación. A diferencia de las principales técnicas artísticas y creativas, no existe fricción directa con el soporte, lo que nos permite lograr acabados de textura fina y uniforme en distintas superficies.

 

Dicha propiedad radica en que, originariamente, fue concebido para un uso meramente industrial - destinado sobre todo a chapas y carrocerías de vehículos a motor. Quizás fuera un capricho del destino que graffiti, de origen urbano, e inicialmente desvinculado de cualquier tipo de práctica artística, encontrase en el aerosol todo aquello que tanto buscaba: velocidad, cobertura, facilidad de transporte y adaptación a superficies no homogéneas, ¡incluso discontinuas!

 

Cuando el graffiti toma el aerosol, comienza su verdadero desarrollo como herramienta creativa. Los clásicos "trucos" de los primeros escritores de graffiti, que personalizaban sus propias boquillas y mezclas de colores al más puro estilo do it yourself, dejan de ser necesarios, originándose toda una industria destinada a satisfacer las necesidades de una escena en pleno auge. Surgen así las primeras marcas de aerosoles destinados a la práctica del graffiti (Montana Colors, Molotow, Loop...), cuyos avances serían aprovechados también por otras disciplinas artísticas, creativas y decorativas. 

 

Aerosoles, seguridad y medio ambiente

 

A finales de los años 70, salieron a la luz distintos estudios científicos que señalaban el efecto altamente perjudicial de los clorofluorocarburos (gases contenidos en aerosoles y otros productos industriales) sobre la capa de ozono. La comunidad internacional suprimió dichos componentes nocivos, y elevó la exigencia de los controles asociados a la fabricación de aerosoles.

 

Actualmente, el uso de aerosoles está más regulado que nunca, y existen marcas que apuestan por fórmulas sostenibles y comprometidas con el medio ambiente y la salud de sus usuarios/as, con certificaciones como la ISO 9001 o la ISO 14001. Incluso se está experimentando en el avance de soluciones con base al agua - a día de hoy con resultados notablemente inferiores. No obstante, independientemente de los avances actuales, debemos utilizarlos siempre siguiendo las recomendaciones de seguridad oportunas, especialmente en caso de uso prolongado y recurrente.

 

Desde los tiempos de los grandes maestros, los materiales artísticos han implicado en mayor o menor medida el uso de sustancias tóxicas o dañinas (plomo, cadmio, cromo, dióxido de manganeso, cobalto, asbesto...), presentes incluso en las más reconocidas obras de arte clásico, sin excepción. Sin embargo, en la actualidad contamos con una información, alternativas y regulaciones inconcebibles hasta hace bien poco, que debemos considerar siempre en nuestros proyectos, buscando ese complicado equilibro entre un buen resultado, seguridad, durabilidad y sostenibilidad.

 

Cómo reciclar los sprays de pintura

 

Escribo este apartado basándome en la información proporcionada por ECOEMBES, el sistema integrado para la gestión y reciclaje de residuos de envases ligeros de consumo doméstico en España. Si tienes cualquier duda, escríbeles a amarilloverdeyazul@ecoembes.com, y si vives en otro país o vas a pintar fuera, lo mejor es que contactes previamente con un organismo o entidad local de ese país en concreto, preguntando qué sistema(s) de recogida selectiva y recuperación existen allí. Seguramente, algún compañero o compañera local también pueda guiarte.

 

En el caso concreto de España, a fecha del post:

  • Sprays vacíos. Según un artículo publicado por ECOEMBES, si el envase es metálico (habitualmente así es), son completamente reciclables, y deberán ir al contenedor amarillo. De cara a facilitar el proceso de reciclaje, procura asegurarte de separar la boquilla del envase, así evitamos que los imanes que atraen la lata metálica arrastren también la boquilla, ya que siguen distintos procesos.
  • Sprays con restos. Siempre se pueden utilizar en otros proyectos: limpia la boquilla (boca abajo, para que sólo salga aire), guárdalos tapados, y agítalos bien antes de volver a utilizarlos. No obstante, si tienes que deshacerte de ellos, deberás llevarlos a un punto limpio o punto de recogida especial. Habitualmente, las tiendas de sprays tienen puntos de recogida para facilitar el reciclaje, consulta con tu proveedor de confianza. 

Conclusiones

 

Muchos de los que utilizamos el aerosol como herramienta de trabajo desde ya hace años, a menudo tenemos esa tensión disyuntiva entre el amor por la herramienta, y el rechazo a la toxicidad que le rodea desde sus orígenes. 

 

Factores positivos del aerosol:

  • Amplias posibilidades creativas. Degradados finos, fundidos, largos trazos continuos y texturas ligeras, gracias a la característica diferencial de no requerir de fricción directa con el soporte.
  • Limpieza y rapidez de secado. Más allá de las boquillas, su uso y conservación no requiere de trasvases ni de limpieza, garantizando un alto aprovechamiento de la pintura. Frente a otros tipos de pintura aplicada con brocha o rodillo, el riesgo de derrame o salpicado es prácticamente inexistente.
  • Durabilidad y cobertura. Hoy en día, existen marcas profesionales que garantizan una alta resistencia a la intemperie, lo que amortiza la aplicación del producto, especialmente en proyectos profesionales. Además, el rendimiento por superficie es relativamente alto.
  • Reciclable. Una vez agotados, son reciclables en contenedores cercanos y accesibles, facilitándonos la gestión de residuos.

Factores negativos del aerosol:

  • Uso prolongado. Su aplicación requiere de presión, y termina por fatigar. Además, si no utilizas una buena máscara protectora, un uso prolongado te causará mareos o reacciones adversas, ¡protégete!
  • Olor. Es importante trabajar en espacios abiertos y/o muy bien ventilados, lo que reduce el abanico de espacios en los que podemos utilizarlos.
  • Toxicidad. Aunque cada vez se utilicen materias primas menos dañinas, su índice de toxicidad continúa siendo alto, por lo que conviene reducir su uso a situaciones justificadas, en las que el uso de otras alternativas menos tóxicas no sea posible.

Aunque los avances actuales son notables en lo que a sostenibilidad se refiere, personalmente, cada vez procuro más priorizar otras alternativas en mis proyectos, como la pintura al agua. Sin embargo, recurro al aerosol en determinados soportes como cierres o superficies muy satinadas, ya que el resultado y la durabilidad es notablemente superior. Además, permiten terminar piezas en tiempo récord y aplicar efectos muy concretos.

 

¿Qué podemos hacer quienes los utilizamos?

  • Utilizar máscara homologada con filtros, y evitar el uso de aerosoles en espacios cerrados. Las hay con filtros reemplazables o integrados, como en ésta: https://amzn.to/2TiugbO Cuanto más te protejas, mejor.
  • Utilizar guantes de trabajo reutilizables y transpirables. Similares a estos: https://amzn.to/2Te9tGo Los guantes desechables retienen el sudor, se pegan a las boquillas y se rompen fácilmente.
  • Reciclar los envases, siguiendo las recomendaciones locales, y aplicando en order la "regla de las tres erres": reducir, reutilizar y reciclar.
  • Apostar por marcas certificadas y comprometidas, demandando productos sostenibles de calidad, ya que dichos conceptos no deberían ir nunca enfrentados.

¿Qué deberían hacer las marcas?

 

Ojalá las marcas de aerosoles de pintura - y de otros materiales artísticos - sigan avanzando hacia productos sostenibles que aúnen una alta calidad con el máximo compromiso con el medio ambiente y las personas. Reducir el grado de toxicidad, lograr el máximo rendimiento de las boquillas, y mantener un alto compromiso de calidad son sin duda tres pilares básicos. Por nuestra parte, como artistas, seguiremos demandando esa clase productos, buscando el complejo equilibrio entre la calidad y la sostenibilidad.

 

Gracias por leer mi blog, ¡espero que te haya resultado útil y compártelo si te ha gustado!